Comunicación en Las Empresas, Los Líderes y Las Habilidades Directivas


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En la actualidad, y desde hace muchísimo tiempo, las empresas han generado suficiente evidencia para determinar que en las mismas existe un severo problema de comunicación.

Especialistas y expertos han trabajado incansablemente, desde el punto de vista técnico, con el fin de intentar revertir este diagnóstico.

Se ha regulado el uso y manejo del correo electrónico, se han incorporado publicaciones digitales con contenido de interés general, para lograr simultaneidad y equiparación en temas internos que a todos preocupan y ocupan, y un sin fin de soluciones más, que técnicamente y en teoría debieron haber contribuido a mejorar la visión que todos tenemos sobre la comunicación.

De la misma forma gerentes, mandos medios y líderes de equipo, en su gran mayoría, se han sometido a procesos de aprendizaje casi continuo, vinculados a esta habilidad directiva: la comunicación.

A priori, todo indica que se viene haciendo lo necesario en la mayoría de las empresas medianas y grandes.

A partir de ello, ¿la comunicación ha mostrado sustanciales mejoras en las empresas?

Definitivamente podemos afirmar que NO.

Desde CESA, entendemos que en la actualidad,  se define a la comunicación, más que como una habilidad, como una actitud. Actitud que se traduce en pequeñas acciones, que en el día a día sino están presentes, van sistemáticamente DEVALUANDO LA PALABRA, sobretodo de los que ostentan mayor representatividad e influencia, como son los líderes de equipo.

¿Como podemos mejorar la comunicación en las empresas?

Revisemos entonces como líderes, qué acciones asociamos diariamente a nuestros relatos, y allí, y solo allí en principio, encontraremos una gran brecha para mejorar los comunicadores que somos.

Recomendamos en forma periódica rever las siguientes actitudes:

  • ¿Realmente conozco como responsable – Gerentes, Mando Medio o Líderes de Equipo – de un equipo, el trabajo y la complejidad de los otros equipos que integran la empresa?
  • ¿Los otros equipos, a través de mis pares sienten y verifican mi deseo de contribuir?
  • ¿Demuestro con acciones concretas que me interesa lo que otro tiene para decir, independientemente del lugar que ocupe en la estructura?
  • ¿Manifiesto en forma permanente, tanto a través de lo que digo, como de lo que hago, mi clara intención de mantenerme alineado con mis pares y procuro, de manera sistemática, promover la unificación de criterios?.

Estas y otras preguntas debemos realizarnos de forma frecuente, con el fin de asegurarnos que en principio, lo básico de la comunicación esté resuelto:

“la clara intencionalidad de hacerme entender, luego de haber demostrado  la también clara intencionalidad, de entender al otro”

Cuidemos el QUIÉN SE COMUNICA, ya que si el QUIÉN tiene su palabra devaluada, de nada servirá, como no ha servido hasta hoy, sofisticar el CÓMO LO DIGO y los mecanismos o herramientas utilizados.

El desarrollo profesional, consideramos que se sostiene a partir de determinado orden, en el gran desafío de ser mejores cada día en lo que hacemos. Y en ese orden, lo primero siempre serán nuestras actitudes, que sin duda demarcan nuestras acciones, que obligatoriamente y cada vez más, son juzgadas por la gente que lideramos, en base a compararlas sistemáticamente con nuestros relatos.

Contribuyamos los líderes – Gerentes, Mandos Medios y Líderes de Equipos – de forma directa a mejorar la comunicación interna, capitalizando la representatividad e influencia que tenemos en las personas a cargo y no te olvides: MÁS TE ADMIRAN, MÁS TE IMITAN


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